La miro deseando que nunca se marche de mi lado. La miro y me imagino la misma situación solo que con nosotras de ancianas. La miro y creo en el amor eterno. Y a veces ella, distraída, levanta la mirada y me ve observándola.
Me sonríe y me pregunta "¿qué pasa?". Y yo se lo resumo todo en un simple "te amo", la beso, y sigo haciendo aquello que estaba haciendo.
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